Reposo de Brautar
Se trata de una aldea pequeña, de unas 30 casas. El Reposo de Brautar es la taberna del mismo nombre. Es grande y posee acomodo para unos 150 comensales, que cuando cae la noche duermen comunalmente, usando jergones en el suelo. Originalmente fue un granero al que han ido acoplado más secciones, y se nota. La comida es decente (no así la bebida). No es un es un lugar sofisticado. Se cocina en las grandes ollas y espetones de una cocina exterior en la parte trasera.
Al ser un lugar de paso, existe junto al Reposo un campamento semi-permanente de carromatos donde los mercaderes suelen intercambiar bienes y rumores. No es raro que los miembros de los convoys duerman en sus carros, en tiendas ligeras o a la intemperie.
Espada Vieja
Espada Vieja está situado a orillas del mar, con su pequeño puerto protegido por una cala natural. En ella, a unos cincuenta metros de lo que hoy es el puerto, emerge un monolito de apariencia similar al mango de una espada hundido en las aguas.
Al norte, la expansión del pueblo se detiene por una ciénaga, considerada a la vez una bendición y una maldición. Conocido por sus viles olores y por dar cobijo a bestias de diverso pelaje, el pantano es una fuente muy rica de hierro de pantano, que es la única fuente de metal disponible muchas millas a la redonda. Recientemente se ha descubierto una veta de hematita en un risco cercano, aún sin explotar.
Espada Vieja está rodeado de pequeñas arboledas. Muchos de esos árboles son belloteros, cuyo fruto se recolecta para alimentan a los cerdos durante el invierno, así como a una abundante población conejos grises. Aunque Espada Vieja es un pueblo de pescadores, muchos de sus habitantes viven de la tierra por decreto imperial. Afortunadamente, la tierra es inmensamente fértil y produce buenas cosechas de centeno, cebada y espelta. El alcalde es un Maestre condecorado de la Casa del Comercio, que se halla fuera de la ciudad.
La posada de Espada Vieja se llama la Finta de Crut.
La guardia de la ciudad consiste en 40 hombres de origen local, alistados como tropas imperiales y liderados por el capitán de la guardia, una veterana de las guerrillas contra los clanes llamada Verna de Lint.

Craggus
La ciudad portuaria de Craggus, asiento imperial del norte, está construida sobre ruinas cuyo origen se pierde en el tiempo. Algunos dicen que aquí habitaron gigantes, de una raza que precedió a los Clanes. Los propios bárbaros no conservan muchos registros históricos y, hasta que llegó el Imperio, pocos exploradores se aventuraban más allá del Estrecho Norte. La creencia general es que Craggus cayó en el abandono hace unos dos siglos cuando una terrible epidemia acabó con su población. Las ruinas de Craggus fueron durante mucho tiempo temidas y consideradas malditas por los locales. Cuando los colonos imperiales llegaron a las costas de Bulgan, fueron recibidos por una aldea bárbara amurallada situada en el interior de la ciudad, perteneciente al clan Aruk. Tras un corto asedio, el clan fue expulsado.
La casta guerrera se echó al monte y resistió durante un tiempo en forma de guerrillas. La mayor parte de los habitantes, no obstante, fueron puestos a trabajar para los nuevos señores. Usando mano de obra local (incluyendo prisioneros de guerra de los clanes) Craggus se transformó rápidamente en una próspera colonia imperial. Las Tierras colindantes pagaron tributo, y a lo largo de un par de décadas, la actual estructura de calles y manzanas fue ocupando su sitio. Se demolieron antiguas construcciones para dejar espacio a otras más modernas; se establecieron parques y plazas; obras grandiosas como la Cúpula y la dársena del puerto se basaron en estructuras ancestrales.
Alrededor de 10.000 personas llaman a Craggus hogar, pero muchas soportan duras condiciones tras sus muros. Aun así, se trata de un lugar diverso. La ciudad representa el crisol que ha producido el Imperio al colisionar con el Norte. En el puerto desembarcan aristócratas, artesanos y personajes de variado pelaje originarios de los puertos de Valansis, Salzinburg y Briganuk. Algunos buscando fortuna, otros por imperativo político o militar, y otros por parentesco con las oleadas de colonos originales. En Craggus se dan cita herreros de origen bárbaro, extranjeros de aspecto exótico, mercaderes humanos, híbridos de origen inescrutable y altos cargos imperiales, así como refugiados empobrecidos procedentes tanto de Mog como del agreste norte.
La ciudad sigue creciendo. Es frecuente encontrar edificios en construcción y remodelación. Algunas partes han sido remodeladas o se hallan semi-sumergidas. Las clases más bajas y descastadas habitan allá donde el Imperio no consideró oportuno renovar. El estilo arquitectónico ha evolucionado para adaptarse a las sólidas ruinas de mármol y piedra caliza de la ciudad original.

